bobby robson
Fotografía Mark Leech | Offside

Sir Bobby Robson se convirtió en el as que fútbol inglés llevaba en la manga. Se negó a ser debilitado por los inevitables altibajos y se mantuvo más fuerte que nunca en su larga lucha contra el cáncer, el cual superó hasta en cuatro ocasiones.

Su carrera como jugador no se distinguió con medallas. Como él mismo dijo: “En toda mi carrera como un futbolista no gané nada”. Como entrenador en cambio, se consagró.

Su presencia ya fuera en el extranjero (Holanda, Portugal o España) o en su país (como seleccionador y en el Newcastle),  fue lo que le recordó a la gente los valores futbolísticos ingleses en una época de fuertes influencias extranjeras dentro y fuera del campo.

ROBSON JUGADOR

Bill Dodgin, entrenador del Fulham en 1950, fichó al joven Robert, de 17 años, presentándose en su casa. Bobby aceptó automáticamente, firmando su primer contrato con un club profesional. Jugó en la primera división inglesa 14 temporadas entre Fulham y West Bromwich Albion, con un total 627 partidos y 141 goles. Acabó su carrera como futbolista ejerciendo como entrenador-jugador con los Vancouver Royals de Canadá. Además fue 20 veces internacional, anotando 4 goles con The Three Lions.

Bobby estaba muy orgulloso de las tradiciones de Inglaterra. Como jugador abarcó las virtudes de la velocidad, resistencia y habilidad técnica que los jugadores ingleses fueron desarrollando a finales de 1950 y principios de los 60.

Robson tuvo un buen sentido del espacio y del movimiento cubriendo mucho terreno como centrocampista ofensivo. Se le consideraba esencial para Inglaterra dentro de las posibilidades de lograr algo serio en la Copa del Mundo de 1962 en Chile, pero sufrió una lesión en el tobillo en un partido de preparación y se perdió el torneo. Inglaterra salió apeada por Brasil en los cuartos de final y él nunca volvió a jugar con la elástica nacional.

LA PRIMERA ETAPA DEL ROBSON ENTRENADOR

Como manager Robson empezó, como ya hemos dicho antes, en el Vancouver Royals canadiense en 1968, compaginando  la labor de entrenador con la de jugador. No duró mucho tiempo porque la directiva le impuso trabajar con Ferenc Puskas y acabó demandando al club por incumplimiento de contrato. El Fulham le ficha, pero el equipo estaba hundido en la clasificación y no pudo evitar el descenso. Al año siguiente fue destituido por los malos resultados. Su carrera como entrenador no pudo empezar peor.

Dos meses después, en enero de 1969, encontraría su sitio en banquillo del Ipswich Town, donde echó raíces para permanecer durante 13 años. Con este equipo conseguiría una FA Cup (en 1978 ante el Arsenal) y una Copa de la UEFA (en 1981 ante el AZ Alkmaar). En el Ipswich, durante sus 13 años al frente de Portman Road, firmó sólo 14 jugadores de otros clubes, prefiriendo aprovechar los beneficios de una cantera de jóvenes destacados.

No es que Robson fuese reacio al cambio o la innovación. En Ipswich fueron de los primeros en ir de compras fuera de Inglaterra después del levantamiento, en 1978, de la prohibición de fichajes de jugadores extranjeros. Con Arnold Muhren y Frans Thijssen, del Twente Enschede, añadió una nueva dimensión al equipo y la dupla holandesa fue crucial para ganar la Copa de la UEFA del 1981. Fue ese año cuando el Ipswich de Robson dio sin duda su mejor rendimiento, alcanzando su máximo esplendor ante el Saint Etienne de Michel Platini, al que venció por 4-1 en el partido de ida de los cuartos de final.

ROBSON SELECCIONADOR

Bobby llegó tras la eliminación inglesa en España ‘82. Durante su etapa como director de orquesta de los Pross, participó en los mundiales de México ’86 e Italia ’90, así como en la Eurocopa de 1988.

Sí, Robson dirigió a Inglaterra en uno de los momentos históricos de este deporte. Cuartos de final del mundial de 1986, Inglaterra-Argentina. Maradona marca el gol de la mano de Dios. Robson, indignado, dijo: “Era la mano de un bribón. Dios no tuvo nada que ver ahí… Ese día, Maradona empequeñeció ante mis ojos para siempre”.

Tras el varapalo de la eliminación en la fase de grupos en la Eurocopa de 1988, alcanzó las semifinales del Mundial 1990 quedando fuera de la final en la tanda de penaltis ante Alemania, a la postre campeona. Durante el mundial, la prensa reveló que Bobby iba a dejar el puesto tras el campeonato, porque había fichado por el PSV Eindhoven. Todo el torneo fue catalogado como desertor, pero después del cuarto puesto, Robson volvió a casa recibido por una gran multitud en el aeropuerto de Luton. Había marchado a Italia condenado, pero regresó como un héroe.

LA SEGUNDA ETAPA DEL ROBSON ENTRENADOR

En Holanda consiguió 2 ligas. De ahí pasaría brevemente al Sporting de Portugal y de ahí al Oporto donde conseguiría 1 copa y 2 ligas, y donde conoció a un tal José Mourinho, al que se llevó a su antepenúltima aventura en los banquillos.

En el FC Barcelona duró una temporada, la primera de los culés sin Cruyff, en la que ganó una Recopa de Europa, una Copa del Rey y una Supercopa de España. Fue, como él mismo dijo: “El trabajo más increíble que he tenido en el mundo del fútbol”. Sin embargo, Van Gaal le arrebató el puesto y tras un año como observador internacional del club, regresó al PSV, donde no pudo repetir los éxitos de su primer ciclo.

Llegó entonces al último club al que entrenó. Cinco años en St James’ Park dirigiendo a su Newcastle, equipo del que había sido hincha desde niño. En 2002 fue ordenado Caballero del Imperio Británico. Paseando por Europa, no logró conseguir ningún título con las urracas, siendo su mayor logro las semifinales alcanzadas en 2004.

Entonces se retiró. Pero no fue por el fútbol. A Robson le diagnosticaron un tumor cerebral. Durante los últimos 18 meses de su vida, y después de retirarse del fútbol, Sir Bobby trabajó duro hacia una nueva meta, la lucha contra el cáncer a través de su fundaciónTras superar cuatro tumores, y en su pueblo natal, un cáncer de pulmón apartó para siempre, físicamente, a Sir Bobby Robson del mundo del fútbol.

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