Magico Gonzalez CadizHasta no hace muchos años, los mundiales de fútbol eran el foco de atención no sólo de los aficionados, sino también de los clubes que descubrían en ellos nuevos talentos para incorporar a sus equipos. Para un club modesto como el Cádiz CF, fichar a una estrella en ciernes era inalcanzable, por lo que había que hilar muy fino a la hora de descubrir algún jugador que mejorara lo que ya se tenía y que su precio entrara en las posibilidades del club. Así ocurrió en el Mundial de 1982 celebrado en nuestro país.

El Cádiz CF había descendido a Segunda División la temporada anterior a la disputa de la Copa del Mundo. Camilo Liz, su gerente, fue la persona designada para cubrir el Mundial en busca de algún talento para incorporar a la plantilla del equipo andaluz. ¡Y bien que lo hizo! Se fijó en un jugador de la modesta selección de El Salvador. No le importó que el combinado centroamericano hubiese perdido sus tres partidos de la primera fase e incluso fuese machacado por Hungría (10-1). El jugador elegido fue su extremo izquierdo, Jorge Alberto González Barillas (San Salvador, 13 de marzo de 1958), un jugador de gran capacidad técnica y regate, conocido como el ‘Mago’ (ya en Cádiz, fue un periodista local quien le bautizara definitivamente como Mágico González).

Hay que darle los mayores parabienes a Camilo Liz Salgado, gallego de Ourense nacido el 17 de marzo de 1913 que, por cierto, en sus tiempos de jugador se desempeñaba en la misma posición que el salvadoreño. Era un extremo izquierdo rápido, con mucha picardía y resolución ante la portería contraria. Era zurdo, pero también jugaba con la derecha. Fenomenal golpeo del balón con una habilidad especial para darle rosca al balón, por lo que era especialista en conseguir goles directos de córner. Desde niño tuvo un don natural para vislumbrar a un buen futbolista, como se demostró años más tarde. En los años 30 había formado parte de equipos como el Atlético de Madrid, Club Celta de Vigo o CD Malacitano. Durante una gira en 1938 con los vigueses  por Andalucía quedó maravillado por el clima y el carácter de su gente, se enamoró de Cádiz y allí se quedó hasta su fallecimiento en 2009.  Durante los años 40 perteneció a otros equipos como Cádiz CF, Granada CF o Real Gijón. También tuvo una dilatada carrera como entrenador.

EL CÁDIZ SE ADELANTA AL PSG

Pero volvamos a Mágico. La competencia por su fichaje no iba a ser fácil. El Paris Saint Germain tenía casi cerrado el acuerdo con el Club Deportivo FAS salvadoreño, su club de origen, en el que había conquistado dos ligas salvadoreñas y una Copa de Campeones de la Concacaf a sus 24 años. Pero Mágico, como prueba de lo que vendría después, dejó plantado a los franceses en el hotel donde se tenía que haber rubricado el traspaso.

Aquí entró en acción el Cádiz CF. Tras una dura negociación se llegó a un acuerdo de cesión del jugador por un año, a razón de un pago de siete millones de pesetas con opción de compra por un total de veinte millones.

Por fin, Mágico González llegaba a Cádiz en ese verano de 1982. Se llevó todos los flashes de los fotógrafos aunque en el viaje hacia la capital gaditana le acompañaba otro fichaje para esa misma temporada 1982/83, Ibon Amuchástegui procedente del Deportivo Alavés. La temporada fue un éxito, Mágico jugó 33 partidos e hizo 14 goles. Además el Cádiz CF consiguió ascender a primera división.

Desde el primer momento el jugador dio muestra de continuas faltas de disciplina a las mínimas normas que un jugador de fútbol debería de contemplar. Sus retrasos a los entrenamientos le valieron diversas multas. Milosevic, su entrenador, sabiendo de su valor específico en el rendimiento del equipo intentaba que ese modelo negativo no influyera en el ambiente del vestuario. Intentó convencerle, Mágico siempre aceptaba las reprimendas con buen talante pero no cambiaba nunca.

Al final de la temporada 83/84, el París Saint Germain volvió a la carga en busca de su fichaje. Se dijo que ofreció cien millones de pesetas, también se habló del interés de la Fiorentina italiana. Hay que reseñar que el jugador ya pertenecía por completo al Cádiz CF que había pagado los trece millones restantes haciendo valer su opción de compra.

Pero Mágico no se quería ir de ninguna de las formas. Sus declaraciones lo hacen ver así: “Mi traspaso sería beneficioso para el club y para mí. Pero el problema es el idioma, allí no conozco a nadie y me gusta mucho Cádiz. No soy un golfo, pero sí un cara y poco profesional. A veces merecí ser apartado del equipo, pero fueron pacientes conmigo”.

Magico Gonzalez Maradona
Magico González junto a Diego Maradona en un entrenamiento con el FC Barcelona

En ese verano de 1984 fue invitado por el FC Barcelona para formar parte del equipo en una breve gira por USA. Dirigido por César Luis Menotti, coincidió en el equipo con Diego Maradona o Migueli. Como no podía ser de otra forma, llegó a perder el avión que debía llevarlo a Barcelona. El club catalán nunca contempló su fichaje por razones obvias.

GENIALIDAD, MALA ACTITUD Y CESIÓN AL VALLADOLID

Durante la temporada 1984/85 se producen algunos episodios negativos entorno al salvadoreño. Benito Joanet había asumido durante la temporada anterior la dirección técnica del equipo. Mágico ni tan siquiera se había presentado a los primeros entrenamientos de la temporada. Y estaba claro que Joanet carecía del carácter paternalista de su antecesor en el banquillo y no estaba dispuesto a permitir ninguna falta de disciplina. Prefería jugadores con menos talento pero comprometidos con el equipo. Su situación empezó a complicarse. Sus faltas eran admitidas y perdonadas con su rendimiento a base de genialidades y goles extraordinarios, pero en este momento a su aportación era muy pobre, aunque algún destello de calidad y belleza enardeciera al público.

Su actitud no estaba siendo buena de cara al vestuario y todo podría estallar cuando la situación deportiva del equipo era buena y se vislumbraba un nuevo ascenso a primera división. La afición poco a poco se iba dando cuenta que así no ayudaba al equipo e incluso empezaba a ser abucheado e insultado por un sector de los aficionados.

Ante tal situación se aceptó una cesión del jugador al Real Valladolid por el resto de la temporada por valor de cinco millones y medio de pesetas con una opción de compra a favor de los pucelanos por valor de cien millones de pesetas. El club le puso a su disposición un mayordomo, un especialista en acupuntura de nacionalidad china y un psicólogo. Pero allí su actitud era la misma, no le aguantaban pese a que su fútbol merecía todo tipo de elogio. En esa temporada quedó en el recuerdo el partido frente al FC Barcelona en Zorrilla donde los catalanes se proclamaron matemáticamente campeones de liga tras vencer (1-2). Mágico hizo un excelente gol para los vallisoletanos de falta directa y también falló un penalti que fue decisivo ante una parada del malogrado Urruti.

Finalizada la cesión al Real Valladolid, el jugador expresó su deseo de volver de cara a la temporada 1985/86 al Cádiz CF y convencer a Paquito, su nuevo entrenador. Pero el jugador no apareció por Cádiz. Los días iban pasando y la pretemporada se acercaba. Ante esa inquietud, el club decidió el fichaje del chileno Arica Hurtado y del brasileño Pintinho para cubrir las dos preceptivas plazas de extranjeros.  Poco después, el club recibió la llamada de su hermano Mauricio con la intención de conocer la situación de Mágico. Pero ya era tarde, las plazas estaban cubiertas y no había vuelta atrás. La incorporación estaba descartada para esa temporada aunque el club mantuvo contactos con el jugador para suavizar la situación. Mágico pasó la temporada inactivo.

Mágico González Cádiz FC
Mágico González. Fotografía de Joaquín Hernández

VUELTA Y PULSO CON EL CLUB DE SUS AMORES

El Cádiz CF no estando convencido con el rendimiento de sus extranjeros y a petición de Manolo Cardo, nuevo entrenador en la temporada 1986/87 se marcó el objetivo de recuperar al salvadoreño. Manuel Irigoyen, presidente del club, viajó personalmente a El Salvador y consiguió la firma del jugador por tres temporadas. A su vuelta, fueron diez mil personas quienes acudieron a su primer entrenamiento e incluso fue llevado a hombros hasta el vestuario local.

Pero Mágico no cambió nunca, su amor al Cádiz CF y a Cádiz siguió intacto, rechazó en la temporada 1988/89 una nueva oferta, esta vez del Bologna italiano, pero su forma de ser con ausencias o retrasos a sus compromisos profesionales poco a poco le fueron pasando definitivamente factura. Poco a poco, su distanciamiento con el club se va haciendo notorio. No entrena porque le debían según él, siete millones de pesetas. El club admitía una deuda de cinco millones y dejaba clara su posición en esa relación amor-odio que mantenía con el jugador, que vaya, cobre y se vaya a El Salvador.

El jugador mantuvo un pulso con David Vidal, entrenador en la 1988/89. Cada vez más aficionados denunciaban que le veían a altas horas de la madrugada frecuentando locales de ambiente nocturno que le impedían asistir a los entrenamientos o hacerlo en pésimas condiciones físicas. Pero sorprende que Irigoyen hiciera caso omiso al ultimátum dado por David Vidal: “o él o yo” y se decidiera por dar una nueva oportunidad al salvadoreño, la enésima.

El final de Mágico tuvo lugar en los albores de la temporada 1990/91. El club recibió una oferta para viajar a USA y enfrentar en un amistoso a un equipo mexicano. Mágico se negó a viajar esgrimiendo que el Cádiz CF es contratado indirectamente, a quién quieren ver es a él y pide medio millón de pesetas por ir. Con un vestuario agraviado por la situación, Manuel Irigoyen cedió a las pretensiones del salvadoreño pero su final estaba cantado. Tras volver de USA, Mágico firmó su finiquito como jugador del Cádiz CF. Atrás quedaron ocho temporadas en el club, 193 partidos de liga con 58 goles marcados además de 22 partidos de copa con 15 goles obtenidos.

Esta es una historia real de todo lo sucedido durante el periodo que Mágico González vistió la camiseta del Cádiz CF. Hoy en día sigue venerado por su afición, aunque una parte de ella nunca le vio jugar en directo.

RETIRADA EN EL SALVADOR 

Mágico González regresó al FAS, en el que militó hasta el año de su retiro definitivo en 1999. Tras ello disputó varios partidos benéficos y de homenaje. En uno de ellos regresaría a Cádiz para recaudar fondos por los afectados de un terremoto en su país. En 2004 exintegrantes del Cádiz y amigos suyos se enfrentaron para homenajearle en el estadio que lleva su nombre: Estadio Jorge “Mágico” González. También le rindió tributo su selección o enfrentó a sus amigos con los de Maradona. De nuevo los homenajes llevan a Cádiz, que ha decidido cambiar el nombre a la puerta número 7 en honor a uno de sus jugadores históricos.

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Co-autor de la enciclopedia "Cien años de historia del Cádiz CF". Autor de "Historia y Estadística Balón de Cádiz CF". Miembro del Área de Historia del Cádiz CF.

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