El 13 de julio de 1930 Uruguay se preparaba para albergar los dos primeros partidos de la historia de la Copa Mundial de Fútbol. A las 15:00, hora local, daban comienzo simultáneamente el Francia-México en el Estadio Pocitos y el Estados Unidos-Bélgica en el Estadio Parque Central, ambos en Montevideo. Curiosamente la selección anfitriona esperó al 18 de julio, día del Centenario de la Jura de la primera Constitución nacional, para empezar a escribir ante Perú su exitosa carrera mundialista.

EL GOL HISTÓRICO

Corría el minuto 19 de juego cuando, en el primero de los citados partidos, el portero francés pasó el cuero al central Edmond Delfour. Este abrió a la banda para que Ernest Liberati la apurase hasta la línea de fondo. El extremo puso el balón hacia la frontal del área para que un zurdazo de Lucien Laurent se colase por la escuadra haciendo historia: era el primer gol de la historia de la Copa del Mundo. Alrededor de 5 minutos más tarde el estadounidense Bart McGhee anotaba el primer tanto de los americanos ante Bélgica. Pero ese quedaría en un segundo plano.

Fuimos a Uruguay en barco. El viaje duró dos semanas. Entrenábamos todas las mañanas en cubierta y por las tardes hacíamos algo de carrera”. Comentó Laurent en una entrevista. Había obtenido un permiso no retribuido de su compañía, Peugeot, para iniciar un viaje que en su momento no despertó el interés del mundo, ni siquiera la vuelta.

“Cuando volvimos a Francia no imaginé el significado que tendría el gol. Ni siquiera sabíamos si la Copa del Mundo duraría más años. Recuerdo que cuando llegué a casa únicamente había una pequeña mención en uno de los periódicos. El fútbol aún estaba en pañales“. No se lo imaginaba, pero su gol fue probablemente uno de los más importantes de siempre. No por su trascendencia en aquel momento (Francia quedó en un pobre 7º puesto entre 13 participantes) sino por todo lo que vendría después: 2376 goles más en los 20 Mundiales que se han disputado hasta el momento.

A pesar de la hazaña Laurent no tuvo una vida fácil. Tuvo que combatir con su país en la Segunda Guerra Mundial, donde fue aprisionado por los alemanes durante tres años. Tras su liberación volvió a dedicar su vida al deporte rey, aunque su carrera fue algo más discreta que su hazaña. Con Francia, Laurent jugó únicamente diez partidos marcando dos goles. Sin embargo el fútbol le devolvió el regalo: fue el único integrante de su selección que en 1998 vio ganar a Francia su primer y único Mundial hasta la fecha. Falleció siete años después a los 97 años.

Lucien Laurent posando con la camiseta de la selección francesa

DEJA UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here