kevin keegan

Fotografía de Bob Thomas | Getty Images

Habitualmente se define a Kevin Keegan como el jugador europeo más destacado entre los reinados de Johan Cruyff y Michel Platini. Pero la contundencia y la exactitud que persiguen estas afirmaciones es probablemente lo que menos casa con la trayectoria de este menudo jugador. Lo que definirá siempre a Keegan, tanto a su fútbol como a su carrera, será la imprevisibilidad. Escoger la opción menos esperada. El riesgo.

Hasta que Kevin Keegan ganó el Balón de Oro de forma consecutiva en 1978 y 1979, esta hazaña había estado solo al alcance de Johan Cruyff. Después de ellos solo lo han logrado Karl-Heinz Rumenigge, Michel Platini, Marco Van Basten y Lionel Messi. Es decir, lo más granado de la historia del fútbol. Sirva este dato como punto a favor de quiénes sí lo consideran de los jugadores más importantes del fútbol británico.

CONSOLIDACIÓN EN LIVERPOOL

Pero hasta llegar al Balón de Oro Keegan quedan diez años de carrera en los que vivió una profunda transformación. En el Scunthorpe United de cuarta división actuaba como centrocampista creativo. Fue en esa posición en la que Bill Shankly se enamoró de él y lo fichó en 1971 para un Liverpool en reconstrucción. Cuando se repasa la historia de un jugador es fundamental mencionar aquellas personas, casi siempre entrenadores, sin los que la narración no estaría completa. A buen seguro la historia de Keegan no sería la misma sin Shankly. No solo porque le diese la alternativa en el fútbol de élite, sino porque fue el artífice de su transformación.

kevin keegan liverpool
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Pese a ir ganando poco a poco en musculatura, el técnico de los reds no perdió la oportunidad de aprovechar su velocidad, su eléctrico regate y su dinamismo para convertirlo en un delantero temible para las defensas. Casi imposible de marcar y que podía aparecer por cualquier zona de tres cuartos de campo en adelante. Un fútbol imprevisible.

En la culminación de ese estilo hay que mencionar a un jugador sin el que no se entendería el fútbol de Keegan: John Toshack. Fueron la pareja de moda del fútbol europeo mientras estuvieron juntos. La corpulencia de Toshack, su habilidad en el juego de espaldas para fijar centrales y su superioridad área le convirtieron en el mejor socio y asistente de Kevin. Fueron la primera pareja que puso de moda la combinación de un delantero diminuto con otro rápido y dinámico. Un verdadero reto para las defensas.

Con esta pareja por bandera el Liverpool se convirtió en 1973 en el primer equipo inglés en ganar la misma temporada la Liga y un título europeo. Lo hicieron al derrotar en la final al gran Borussia Monchengladbach de la época. El primer gol de esa final ejemplifica perfectamente esa conexión Toshack-Keegan. Centro al segundo palo desde la banda derecha que supera a toda la defensa rival pero que Toshack es capaz no solo de alcanzar sino de dormir plácidamente para que Keegan remachase de certero cabezazo. Esa era otra de las virtudes del inglés, un buen remate de cabeza pese a su estatura.

Keegan siguió creciendo con la veneración de The Kop, y con él crecía un Liverpool que en los años siguientes ganaría tres ligas y otra Copa de la UEFA. La guinda llegó en 1977 con la consecución de la Copa de Europa. Si la de 1973 fue la primera UEFA para el club, la del 77 fue su primera Copa de Europa. Y Kevin Keegan fue el jugador más importante del Liverpool de aquellos años. Fue el principal responsable de llevar al Liverpool al primer plano del fútbol europeo.

NUEVOS AIRES. ALEMANIA Y BALÓN DE ORO

Sin embargo, aquel 1977 Keegan anunció que abandonaría la disciplina del club inglés. Las 35.000 libras que el Liverpool pagó por él seis años atrás se convirtieron en un jugoso traspaso de 500.000 libras, estratosférico para la época, que abonó el Hamburgo para llevarlo a la Bundesliga. Keegan dejaba un equipo campeón de Europa por el campeón de la Recopa. Un claro paso atrás que pareció ejemplificarse ese verano, cuando los dos equipos se enfrentaron en la Supercopa de Europa. Tras el 1-1 del partido de ida en Alemania, Keegan volvía a Anfield donde se enfrentaría a sus ex y al hombre que el Liverpool fichó para reemplazarlo, el otro 7 de Liverpool: el escocés Kenny Dalglish. El resultado fue un contundente 6-0, con Dalglish anotando uno de los tantos y Keegan pasando completamente inadvertido. ¿Se había equivocado al marcharse?

Keegan es en cualquier caso historia del Liverpool. Una encuesta realizada a sus aficionados hace poco tiempo en el que lo colocaban como el sexto mejor jugador de la historia del club, solo por detrás de Kenny Dalglish, Steve Gerrard, John Barnes, Graeme Souness y Tommy Smith. Pero todavía quedaban un par de escenarios en los que seguir haciendo historia.

Los primeros tiempos en Hamburgo no fueron buenos. Tras el desastre de la Supercopa de Europa la temporada no fue buena para los germanos. Esa mala segunda parte del año probablemente privó a Keegan del Balón de Oro aquel año. Tuvo que conformarse con la segunda plaza. Pero los dos años siguientes el inglés simplemente se salió. Su supremacía era tal que en 1978 logró su primera distinción individual pese a que su equipo no conquistó ningún título. Al año siguiente repitió distinción tras haber llevado esta vez sí al Hamburgo hasta el título de la Bundesliga.

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Y en 1980 de nuevo otra decisión imprevisible. Dos balones de oro después y siendo toda una estrella en Alemania, Keegan decidió volver a Inglaterra. En el Southampton militó dos temporadas, completando grandes registros pero alejado de la lucha con los mejores. Pero quedaba todavía una decisión imprevisible que adoptar. En 1982 fichó por el Newcastle, que militaba por entonces en segunda división. Con las “urracas” logró el mejor promedio goleador de su carrera y las devolvió a la máxima categoría. Con fútbol de sobra para seguir compitiendo, Keegan anunció su retirada en 1984. Y como buen británico se trasladó una temporada a España.

FIN DE CARRERA. KEEGAN ENTRENADOR

En 1992, con el Newcastle de nuevo en segunda división, inició su carrera como entrenador para volver a devolver al equipo a la máxima categoría del fútbol inglés. Si ser un mito en Anfield está reservado a unos pocos, serlo a la vez en St James Park no está al alcance de nadie más.

En 1997 dimitió del cargo de entrenador, Kevin se iba de los sitios pero no lo echaban, pese a haber cuajado una brillante campaña la temporada anterior en la que el Newcastle peleó por el título de la Premier. Poco después fichó por el Fulham para posteriormente compaginarlo con el cargo de seleccioandor inglés, a los que dirigió en la Eurocopa de 2000. Kevin volvió a irse.

Ese fue Kevin Keegan. Físico ordinario, calidad limitada…. efectividad suprema. Un talento imprevisible.

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Licenciado en Periodismo por la Univerisdad Carlos III de Madrid. Trabajo en ABC desde 2012. Actualmente redactor en la sección de España.

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