final-copa-de-europa-1991-estrella-roja-olympique-marsellaPocos clubes pueden presumir de haber jugado una final de la Champions League. Menos todavía son los que alardean de haber levantado La Orejona. No obstante, solo uno puede decir que logró conquistar la máxima competición continental un año antes de que su país se disolviera: el Estrella Roja.

Con un nombre bastante emblemático, el conjunto dirigido por Ljupko Petrovic vencía en una competición en la que había sido semifinalista en dos ocasiones. Con un país inmerso en una batalla territorial y política evidente, los rojiblancos se convirtieron en el referente deportivo y nacional de toda esa población que esperaba con incertidumbre saber el destino de sus vidas.

La vida, como el fútbol, siempre trae sorpresas. Lo vimos con aquel mítico Alavés o con ese Atlético de Madrid que jamás imaginaba llegar a la final de la Champions tras pasar más de diez años a la sombra de sus compatriotas. Algo parecido le pasaba al Estrella, cuyo protagonismo se había visto mermado por el del gigante de la misma ciudad: el Partizán de Belgrado.

Pero no, aquel 29 de mayo de 1991 la suerte no le iba a ser esquiva. Bari, el lugar, el Olympique de Marsella, el rival y una legión de yugoslavos, los testigos. Todo al rojiblanco, todo al Estrella Roja.

“NO HAY MEJOR JUGADOR QUE UN EQUIPO ENTERO”

Era una oda al fútbol. Un equipo más o menos pequeño, con jugadores de talla media pero con un espíritu de lucha encomiable. Si a ello le aúnas un futbolista capaz de inventar tienes un cóctel perfecto que te puede llevar a ganarlo todo.

Al más puro estilo del Valencia de Cúper, Prosinecki (ese jugador diferente al que nos referíamos líneas atrás) y los suyos estaban a cinco penaltis de ser campeones de Europa. Puede parecer poco pero cuanto más cerca estás de un objetivo más difícil parece.

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Para llegar a ese momento en el que el punto fatídico lo decide todo, el Estrella Roja debió pasar cuatro eliminatorias. La primera y la tercera las superó con cierta facilidad pero el Glasgow Rangers y el Bayern de Múnich fueron dos huesos a la altura de las circunstancias.

Así, la mejor cualidad de los rojiblancos era su capacidad anotadora. Al igual que el Olympique de Marsella, se trataba de un equipo muy goleador con más pegada que rigor defensivo. Corrían, sí, pero no existía un entramado como el que puede plantar Simeone. Había ganas, ganas de ganar y de luchar.

Los Ultras del Estrella Roja promulgaban este espíritu y para animar a sus jugadores cantaban canciones de guerra como la Katyusha o la canción alemana “Adiós Líli Marleen”. Aquel partido fue una auténtica guerra. Una guerra en la que los estrategas querían pocas concesiones y se protegieron más de lo normal.

CIENTO VEINTE MINUTOS DE LUCHA ENCARNIZADA

La tanda de penaltis fue quizás lo mejor del partido. Un partido en el que hubo ocasiones para ambos equipos. El Olympique de Marsella, fiel a su juego de transiciones rápidas puso en serios aprietos a los guerreros de los Balcanes. Y, es que, para llegar a la final no lo tuvieron fácil y no estaban por la labor de rendirse a la primera.

En todas las eliminatorias tuvo que tirar de casta para lograr el pase. Primero ante el polaco Lech Poznan, luego ante el histórico Milán y para terminar frente al Spartak de Moskú. Los rusos pelearon como nadie y buscaron llegar a la final para tener en frente a uno de sus rivales políticos. El Marsella se impuso a todos ellos y se coló en la final. Y plantó cara. Con jugadores como Basile Boli, Abédi Pele o Jean-Pierre Papin, los franceses no estaban dispuestos a dejar pasar la oportunidad.

ANTES DE IRSE QUERÍA LA CHAMPIONS LEAGUE

La presión, por tanto, era inmensa. El balón corría y los jugadores buscaban desplegar, sin éxito, su mejor juego. Los noventa minutos no fueron como se esperaban. La leyenda iba a comenzar en el 112’. Stojkovic, ex jugador del Estrella Roja, entraba al campo con la camiseta del Olympique de Marsella en un momento en el que ninguno de los dos equipos daba su brazo a torcer.

Su venta había sido solo el inicio de la desbandada. Prosinecki se marchó al Real Madrid, Sabanadzovic al AEK de Atenas y así, el eje central del equipo fue deshaciéndose hasta quedarse en eso, en una leyenda. Pero antes tuvieron tiempo de celebrar todos juntos el mayor título del planeta a nivel de clubes.

Los ciento veinte minutos que transcurrieron fueron un preludio ideal para una tanda de penaltis en la que ambos equipos pusieron toda la carne en el asador. Stojkovic, ya mencionado anteriormente, decidió no realizar su lanzamiento por “amor a su antiguo club”. Su entrenador, tiempo después confirmó la historia.

A CARA O CRUZ

Comenzaban los minutos fatídicos. A lo largo de la historia, en pocas tandas un equipo ha marcado todos sus disparos pero el Estrella Roja, con la suerte de su lado iba a lograrlo. Con todo, el Marsella seguía sin claudicar y solo Manuel Amorós erró su lanzamiento.

Prosinecki comenzó en los rojiblancos y no falló. Ahí se agigantó la figura de Stojanovic que, tras detener la pena máxima de Amorós, puso por delante a su equipo. El penalti decisivo lo convirtió Darko Pencev que puso fin a una tanda heroica. El Estrella vencía tras una lucha encarnizada entre dos equipos que ya son leyenda del fútbol europeo.

La historia de la final de 1991 está, ha estado y estará ligada a la del Estrella Roja. Levantar la Copa de Europa fue algo espectacular. Una hazaña. Un elogio a ese futbol en el que las pelotillas de algodón aparecían en las camisetas, en el que los jugadores se preocupaban poco de las imágenes que luego se emiten en los informativos. Ahí, solo valía luchar, y luchar para ganar y en eso el Estrella Roja demostró que nadie le gana.

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FICHA TÉCNICA

Liga de Campeones 1990/1991 (final): Estrella Roja 0 – 0 Olympique de Marsella (5 – 3 en los penaltis)

Estadio: San Nicosia (56.000 espectadores)

Arbitro: Tullio Lanese (ITA)

Incidencias: amonestó a Dragisa Binic (m. 22), Sinisa Mihajlovic (m. 42), Slobodan Marovic (m. 67) por parte del Estrella Roja. Amonestó a Basile Boli (m. 28) por parte del Olympique.

ALINEACIONES

ESTRELLA ROJA: Stevan Stojanovic (C); Refik Sabanadzovic, Vladimir Jugovic, Miodrag Belodedici, Ilija Najdoski, Slobodan Marovic, Dejan Savicevic (Vlada Stosic 84), Robert Prosinecki, Sinisa Mihajlovic, Dragisa Binic, Darko Pancev. DT. Ljubomir Petrovic

OLYMPIQUE DE MARSELLA: Pascal Olmeta; Basile Boli, Jose Mozer, Bernard Casoni, Manuel Amoros, Laurent Fournier (Philippe Vercruysse 75), Bruno Germain, Eric di Meco (Dragan Stojkovic 111), Chris Waddle, Jean-Pierre Papin (C), Abedi Pelé. DT. Raymond Goethals

GOLES

Penaltis

Estrella Roja: Robert Prosinecki, Dragisa Binic, Miodrag Belodedici, Sinisa Mihajlovic, Darko Pancev

Olympique: Manuel Amoros (fallado), Bernard Casoni, Jean-Pierre Papin, Jose Mozer.

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