brian clough
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“Puede ser que viva en una utopía y que sea un poco estúpido. Sí, y así es como soy, soy un idealista que cree en los cuentos de hadas. Así es como soy”

 

Muchos sostienen que los auténticos protagonistas del fútbol son los jugadores, que las tácticas y la preparación son necesarias pero lo que marca las diferencias sucede exclusivamente en la cancha. Y en cierta parte es verdad, la magia siempre ocurre dentro del rectángulo verde. Pero como en todo, siempre hay excepciones, personajes que absorben el protagonismo como si fuera sin querer, aunque la mayoría de veces sea con toda la alevosía y forme parte de una estrategia. Presidentes provocadores y entrenadores como Bilardo o Mourinho tienen un pionero, un inglés con sonrisa irónica que pasará a la historia de este deporte, entre otras cosas, por lo conseguido dentro del campo.

Personajes como Brian Clough difícilmente generan indiferencia, el inglés era uno de esos tipos con mente sagaz, fino humor negro, quizá adelantado a su época a nivel futbolístico y con una dualidad que lo acompañó siempre, ganador-polémico. De los que dice lo que piensan, sin reparar en lo absoluto en las consecuencias, demostró una nueva manera de hacer las cosas en el fútbol europeo de comienzos de los 70.

Genio y figura desde pequeño, empezó sus andaduras en el fútbol en los parques de Middlesbrough en una familia de clase obrera y numerosa, un ambiente humilde del que Brian siempre conservó buenos recuerdos. Su rendimiento académico no se correspondía con el de la cancha. Entre suspensos y comparaciones con los hermanos crecía en el noreste inglés una de las figuras más polémicas que el fútbol ha podido brindar.

“Siempre fue distinto a los demás, sin ser arrogante en ese punto, pero iba en contra de la corriente. Iba a desafiar las maneras tradicionales de hacer las cosas y decir, me da igual, lo haré a mi modo”, relata el biógrafo de Clough, Tony Francis. Sus polémicas declaraciones y su cínica manera de expresarse lo llevaron incluso a un cruce de declaraciones con otro gran genio y campeón de la época, Muhammad Alí.

MEJOR QUE JIMMY GREAVES

Su relación con el balón iba a ser muy estrecha, como la de cualquier crío inglés, pero ya había algo de especial en el joven. Sus compañeros y gente que lo acompañaron en la época siempre advirtieron que Brian estaba tocado por una varita, la varita que le da la condición de genio a uno sí y a muchos no. Él mismo lo sabía y además, hacía lo necesario para que los demás, por si no se habían percatado, lo supieran.

Con 16 años y tras haber finalizado el servicio militar, empezó su carrera en el Middlesbrough que militaba en segunda. El atacante se estabilizó en el club y  logró un récord increíble, 204  goles en 222 partidos para después convertirse en el jugador que menos tiempo ha requerido para marcar 250 goles. “Soy muy feliz de haber anotado 250 goles antes que cualquier otro. Les contaré a mis nietos que fui un jugador de fútbol y que mi récord fue mejor que el de Greaves, y Jimmy era el mejor de todos”. 

Clough antes de un partido con el Sunderland. BBC
Clough antes de un partido con el Sunderland. BBC

Era un delantero realmente fino que ya dirigía a sus equipos desde que jugaba. Su increíble promedio goleador y su personalidad llevaron al Sunderland a desembolsar 42.000 libras por el muchacho que rebosaba confianza y autoestima. “Tenía una confianza absoluta en sus habilidades, sí alguien no estaba de acuerdo o lo contradecía, directamente lo ignoraba. Se convirtió con el paso del tiempo en parte de su vida y de su estilo”, confiesa el escritor.

El Boxing Day de 1962 marcaría para siempre la carrera de Brian, en un choque con el portero rival, se iba a romper el ligamento cruzado anterior. Entre gestos de indeseable dolor, se desvanecía una prometedora estrella del fútbol inglés. Se perdería el ascenso del Sunderland y volvería a los terrenos de juego una temporada después para debutar en Primera División, en la que disputó tan solo tres partidos y consiguió una diana. Las sensaciones ya no eran las mismas y él mismo no tardó en tomar la decisión de colgar las botas.

Con Alan Brown, técnico del Sunderland, comenzó a consolidarse la figura de entrenador de Brian Clough, que ya apuntaba maneras.

HARTLEPOOL Y DERBY COUNTY

El primer club que le brinda la oportunidad de dirigir es el Hartlepool United en la cuarta división inglesa. Junto con Peter Taylor comienzan un camino que los llevaría poco a poco, separaciones incluidas, a la cima del fútbol inglés. Dirigió dos campañas con resultados modestos y en 1967 es fichado por un equipo de segunda, el Derby County.

Desde sus inicios, los conjuntos que entrenaba se caracterizaron por un fútbol vistoso y alegre. Asumiendo riesgos pero con el juego de ataque como bandera. Tras una primera temporada de asimilación del juego y la incorporación de nuevos jugadores como Dave Mackay o John McGovern, el Derby County salió campeón del torneo y consiguió el ascenso a la ansiada primera división. Los registros de la primera campaña en la élite del fútbol inglés no dejaron de sorprender ya que terminaron cuartos en la clasificación. Sería la temporada 1971-1972 en la que los muchachos de Clough y de Taylor conseguirían el título de liga que se disputaron hasta el final junto al Liverpool y al Leeds United.

A pesar del éxito, la relación del técnico de Middlesbrough con la directiva nunca fue del todo buena. Taylor y Clough no confiaban en la directiva para la elección de los fichajes, entonces ellos decidían a quien fichar, sin importar el precio y sin consultar a los que desembolsan el dinero. Rara vez se equivocaban en los fichajes pero la tensión en el ambiente era notoria. La gota que derramaría el vaso se daría en la máxima competición continental, la Copa de Europa.

Tan polémico como eficaz, Clough y los suyos se plantaron en las semifinales contra la Juventus de Turín. Los italianos derrotaron a los ingleses en una eliminatoria llena de polémica; al parecer el jugador alemán de la Juventus, Helmut Haller entró en el vestuario de los árbitros, también alemanes en el descanso del partido de ida. En la reanudación se amonestó en jugadas dudosas a Gemmill y McFarland, que estaban apercibidos y se perderían la final.

Brian no tardó en actuar y acusar directamente a la Juventus de comprar el encuentro, recordando también la postura bélica del país transalpino durante la Segunda Guerra Mundial. Sus declaraciones no sentaron bien ni a su directiva ni a la opinión pública inglesa. Clough era una figura mediática, asiduo de los ‘talk-shows’ y ya acumulaba numerosas portadas de periódico por lo que el revuelo de sus palabras fue enorme. La suma de todos estos factores llevaron a la directiva del Derby County a prescindir de Brian y Taylor pese a la oposición de los jugadores y los aficionados. “Clough in. Directors out”, rezaba una pancarta en el Pride Park Stadium tras aquel episodio.

44 TRISTES DÍAS

Brian Clough con el Leeds United. The Guardian
Brian Clough con el Leeds United. The Guardian

Tras el terremoto en Derby sería un equipo de tercera el que abriera su banquillo a Clough. El sureño Brighton & Hove Albion sería testigo de una temporada de transición para el entrenador. Quizás la campaña más discreta en términos generales, después de haber disputado una semifinal europea.

La actualidad del fútbol inglés la marcaba el Leeds United, con un juego totalmente opuesto al que Clough intentaba implantar en sus equipos, más resultadista que elaborado, de juego violento y mucho contacto. El conjunto liderado por Don Revie ganaría una nueva liga en 1974, resultado que lo llevaría a dirigir a la selección de Inglaterra. El Leeds necesitaba un sustituto y a pesar de las dudas, los dirigentes eligieron a Brian Clough como sustituo de Don.

Uno de los principales detractores del juego de Revie fue precisamente Clough. Fiel a su estilo, los acusaba de jugar con fuerza desmedida y de arreglar partidos. Ya en Leeds, el nuevo entrenador no cambió mucho su discurso ni su actitud frente a la entidad y a sus jugadores. “Hasta donde sé, ustedes pueden tirar a la basura los trofeos que han conquistado, porque los ganaron haciendo trampas”, les espetó a sus jugadores en sus primeros días de entrenamiento.

Directo, insolente y agresivo, el estratega demostró en los equipos que dirigió que podía hacerlos jugar a su manera, tal como él quería y pretendía hacer lo mismo con el Leeds. Brian era un tipo que manejaba muy bien la presión, se gustaba manejándola a su antojo, con clase y cierta indiferencia. Con elegancia y desdén pero con poco ‘feeling’ con sus jugadores, su aventura en uno de los grandes ingleses terminaría a los 44 días de empezar. “Hoy es un día muy triste… para el Leeds United”, declaró Clough el día de su despido. Ya fuera del club, se sentó en un programa de televisión junto a su antecesor, Don Revie y le dijo: “Quiero hacer algo que tú no has hecho. Quiero ganar la liga de mejor manera que tú y claro que se puede. También quiero la Copa de Europa. Yo creo en un concepto diferente de fútbol que el tuyo”.

La insólita historia del técnico en el Leeds llevó a que se hiciera un libro llamado, ‘The Damned United’,  que después iba a ser llevada al cine.

LAS HADAS MÁS REALES

La peor etapa de Clough como entrenador coincidió con la decisión de Peter Taylor, su mano derecha, de quedarse en el Brighton y no acompañarlo a Leeds. En enero de 1975, otro equipo de segunda, el Nottingham Forest, luchaba por mantener la categoría y decidió contratar a ‘Cloughie’ para la tarea. Incorporó al equipo a viejos conocidos como McGovern o John O’Hare y cumplió el objetivo. Se armaban los núcleos de un conjunto que la temporada siguiente terminaría octavo. En la temporada 1975-1976 se iba a producir la reconciliación con Peter Taylor, que hacía las maletas y se unía a la disciplina del Forest. La experiencia del dúo no tardaría en hacer efecto y ese año el equipo alcanzaría la tercera plaza o lo que también se podría decir: el ascenso a la First Division.

De carácter afable, alegre y un carisma que todos los cercanos destacan, Peter Taylor era el complemento ideal que la personalidad y el temperamento de Clough necesitaban. Los reds se reforzarían con jugadores como  Archie Gemmill, Peter Shilton o Kenny Burns más la sólida base que había conseguido ascender. Doblete en su primera temporada tras ganarle la Copa al Liverpool y la liga con 7 puntos de diferencia. Los resultados estaban bien pero Clough quería más, seguía pendiente su asalto a la Copa de Europa.

Gol contra el Hamburgo en la final de la Copa de Europa. The Guardian
Gol contra el Hamburgo en la final de la Copa de Europa. The Guardian

La leyenda se forjaría esa temporada 1978-1979, aunque el Liverpool de Paisley recuperaría el control de Inglaterra, el Forest llegaría a la final continental y derrotaría al  Malmö F. F. Aquella frase provocadora dirigida a Revie se convirtió en realidad, que se prolongaría con la consecución de la Supercopa de Europa frente al FC Barcelona. Pero siempre queda algo más de ‘Cloughie’ con lo que se pueda sorprender, no había acabado tan maravillosa historia ya que al año siguiente volvieron a la final tras dejar al Ajax en el camino. El Santiago Bernabéu el templo, el Hamburgo de Keegan el rival. Un solitario gol de John Robertson y una soberbia actuación del arquero Peter Shilton le darían al Nottingham Forest su segunda Copa de Europa. Al día siguiente se pellizcaban, y lo volvían a hacer, pero era verdad.

El hombre que creía en los cuentos de hadas escribió uno de las hazañas más increíbles en la historia del balompié. Un auténtico ‘fairy tale’ en el que un entrenador, tocado por la varita de los Dioses del balón, llevó a un equipo a la máxima competición de su país, la ganó y fueron aún más allá. La deseada y caprichosa ‘Orejona’, en dos ocasiones y de manera consecutiva. Un hito cada vez más impensable en el fútbol moderno por el que los grandes clubes gastan ridículas cantidades de dinero. A finales de los años 70 lo consiguieron Clough, Taylor y esos muchachos de rojo.


Miguel Gutiérrez Rosas (@MaicGr)  es periodista y co-director de Football Citizens. 

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Periodista, Co-fundador y co-director de Football Citizens con un grupo de amigos que comparten la pasión por el balón.

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