Cliff Bastin

El Arsenal es actualidad al vivir uno de los peores cursos de los últimos años y por consiguiente su técnico Arsène Wenger está siendo el centro de la diana de muchas críticas. Tiene muy complicado entrar en la Champions League de la próxima temporada después de ser un fijo en la competición continental en el siglo XXI y acumula ya 13 años sin levantar el título de campeón inglés.

EL EQUIPO DE CHAPMAN

El gran ciclo dorado del cuadro londinense se produjo en los años 30 de la pasada centuria guiados por un manager revolucionario, Herbert Chapman. Con él al mando el Arsenal si reinó en el balompié británico y tras su inesperada muerte el legado que dejó le permitió continuar alzando varios títulos en las temporadas siguientes.

Herbert Chapman

La historia de Chapman con los capitalinos nace en 1925 cuando firma por el Arsenal tras convertir al Huddersfield Town en el mejor equipo del país tras dos Ligas consecutivas. Se convierte en el entrenador mejor pagado del país a razón de dos mil libras por temporada y nada más aterrizar pide paciencia, cinco años para construir un equipo campeón y fichajes millonarios. El presidente ‘gunner’ en ese momento Henry Norris aceptó sin rechistar y el siguiente mandatario tiempo más tarde Sir Samuel Hill-Wood continuó siendo de la misma opinión.

El primer gran traspaso fue el delantero del Sunderland Charlie Bucan, un punta hábil, feroz, inteligente e imprevisible que costó dos mil libras y una prima por cada gol que marcase para los ‘Black Cats’ de cien libras. Eso animó a otros grandes jugadores a firmar por los londinenses. En 1926 fueron tres las incorporaciones importantes: Jack Hulme del Blackburn, un ‘wing’ derecho veloz y muy ágil, el lateral Tom Parker del Southampton con una enorme regularidad en su juego y el delantero centro Jack Lambert que destacaba por su juego de espaldas, su potencia y sus remates de cabeza.

Pese a caer en la final de la FA Cup de 1927 por la mínima contra el Cardiff City el técnico Chapman siguió con su plan renove y sus retoques y en poco tiempo firmó a Eddie Hapgood un joven defensa izquierdo del Kettering Town que sobresalía por su fuerza, su contundencia y su poderoso físico y a David Jack, interior del Bolton e internacional inglés. Tras unas duras negociaciones con los ‘trotters’ se llegó a un acuerdo por una cifra escandalosa en la época 11.000 libras, pero Chapman se salió con la suya y tuvo en sus filas a un futbolista brillante, excelente driblador y con un gran olfato de gol.

Con la base del plantel hecha a Chapman le faltaba un líder en el terreno de juego y ese hombre fue Alex James. Escocés y mediapunta, el Arsenal se adelantó al Liverpool en su fichaje al abonar 8.750 libras. Pero el técnico de Yorkshire no le veía como atacante, que fue su puesto en el Preston. Le consideraba el enganche ideal entre la defensa y el ataque ‘gunner’, el jugador perfecto para hilvanar las jugadas y llevar la batuta del Arsenal. Y acertó.

Eddie Hapgood

Por último en ese mismo año 1929 tras James llegaron dos desconocidos que harían historia en el conjunto de Londres: Cliff Bastin y George Male. Chapman era además un gran cazatalentos que encontró a ambos jugadores muy jóvenes en el Exeter City y el Clapton respectivamente. Bastin se desempeñaba como extremo izquierda y fue un futbolista frío, astuto, eléctrico en el desborde y muy eficiente de cara al marco rival. Por su parte Male podía jugar como centrocampista defensivo o zaguero por la banda diestra y tenía en la sobriedad, la calma y la solidez de su juego sus mayores virtudes.

TÍTULOS Y LEGADO

La plantilla estaba al completo para iniciar una década de los 30 prodigiosa en cuanto a juego y títulos. Chapman en su labor técnica fue un revolucionario y un innovador. Cambió el antiguo sistema de 2-3-5 por un 3-2-2-3, el conocido sistema “WM”. Situó a los laterales a marcar a los extremos cuando hasta ese momento le tocaba la tarea a los centrocampistas defensivos. Además una de las mediapuntas bajaba a organizar el juego y el otro se situaba como segundo delantero tras el nueve. También dio libertad a los extremos para encarar y hacer diagonales buscando el disparo a puerta, sin tener la exigencia de jugar pegados a la cal. Estas modificaciones encontraron fuerte oposición en los tradicionalistas que opinaban que serían un cambio negativo para el fútbol de la época. El Arsenal fue un equipo que basaba su juego en la fortaleza de su defensa, lo consideraba básico para conseguir victorias desde la solidez atrás. Por ello el contraataque fue otra arma elemental de su esquema gracias a la visión y los pases de James y la enorme velocidad por las bandas donde descollaban Hulme y Bastin.

Chapman además también tuvo mucho que ver en otros aspectos de la entidad ‘gunner’. Por ejemplo abogó por el uso de luz artificial en los campos británicos, bastante tiempo antes que en el resto del continente. Empezó a numerar las zamarras de sus jugadores en 1928 y la Asociación inglesa se lo prohibió poco después, aunque tras cinco años de su fallecimiento finalmente se introdujeron de forma oficial. También su opinión fue decisiva para que la estación de metro que se encontraba cerca de Highbury llamada Gillespie Road fuese rebautizada como ”Arsenal”. Respecto al estadio supervisó la remodelación de las gradas y la ampliación del llamado Fondo de Lavandería entre 1931 y 1932. Por último instauró el mismo estilo de juego en todos los equipos de la cantera del club y convenció a la directiva para que invirtiera dinero y recursos en los servicios médicos y de fisioterapia del club.

La primera gran conquista tuvo lugar en abril de 1930 con la FA Cup. En la final el Arsenal se midió al Huddersfield Town en Wembley al que derrotaron por 2-0. Ese trofeo dio un impulso al equipo que al año siguiente logró la Liga con una gran superioridad sobre sus rivales el Aston Villa y el Sheffield Wednesday. El Arsenal sumó 66 puntos, perdió únicamente cuatro encuentros y llegó a 127 goles con Lambert con 37 tantos, Jack con 33 y Bastin con 28 como mejores artilleros.

La temporada siguiente con James mucho tiempo de baja sucumbieron en la final de la FA Cup frente al Newcastle, pero se repusieron con rapidez al obtener el Campeonato inglés del curso 1932-1933. De nuevo el Aston Villa fue su mayor competidor aunque se quedó a cuatro puntos del Arsenal en la clasificación final. Sería el último título de Chapman en vida.

En mitad de la campaña 1933-1934, el día 6 de enero de 1934 fallecía de una neumonía el arquitecto de un conjunto capitalino para la historia. Su sustituto fue George Allison, que empezó en el club como secretario técnico y director general y que completó su obra esa temporada consiguiendo que los ‘gunners’ revalidasen el título doméstico. En verano el Arsenal dio otro golpe sobre la mesa en el mercado inglés fichando al delantero del Southampton Ted Drake. Un clásico nueve muy fuerte, eficaz, poderoso, instintivo y con la portería entre ceja y ceja.

Joe Hulme y David Jack

Allison prosiguió con las ideas de Chapman que tanto éxito habían tenido y llevó a los londinenses a una tercera Liga consecutiva. Drake completó un año maravilloso y fue el estilete del equipo con 42 goles en 41 partidos, incluyendo tres partidos con un hat-trick y cuatro marcando un póker de dianas. En 1936 el Sunderland quebró la racha liguera del Arsenal pero los pupilos de Allison no se marcharon de vacío esa temporada al alzar la FA Cup contra el Sheffield gracias a otro tanto del magnífico artillero nacido en Southampton. El último coletazo triunfal ‘gunner’ de un periodo dorado fue en la campaña 1937-1938 con la quinta Liga de la década. Aún continuaban en el equipo leyendas como Hapgood, Male, Bastin o Hulme y su ayuda fue vital para superar en un final apretadísimo al Wolverhampton Wanderers por un solo punto.

Ya jamás se sabrá pero desde luego el Arsenal habría sido uno de los grandes favoritos de la época para la Copa de Europa a la que le quedaban dos décadas para nacer. En ella tendría que haber competido con el Athletic de Mr. Pentland o el Real Madrid de Zamora y Regueiro, el Schalke de Szepan y Kuzorra, la Juventus del ‘Quinquenio de Oro’ o los austriacos del First Viena y el Austria Viena, el Bolonia transalpino y el Sparta de Praga checoslovaco, los cuatro ganadores de la prestigiosa Copa Mitropa a comienzos de la década de los 30.

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